La reconstrucción ósea es un procedimiento fundamental en implantología destinado a restaurar la estructura ósea en el maxilar o la mandíbula. La pérdida ósea puede ocurrir debido a enfermedades periodontales, extracciones dentales, traumatismos o procesos degenerativos con el tiempo.
Las técnicas avanzadas de regeneración ósea permiten recuperar el volumen óseo perdido y crear una base adecuada para la colocación de implantes, asegurando su estabilidad y funcionalidad a largo plazo.
Desarrollada por el Dr. Fouad Khoury, esta técnica utiliza láminas de hueso autógeno obtenidas de la mandíbula para reconstruir defectos óseos.
Desarrollada por el Dr. Istvan Urban, esta técnica permite aumentar la altura ósea en mandíbulas reabsorbidas mediante membranas reforzadas con titanio y biomateriales como Bio-Oss® y PRF.
El Dr. De Stavola ha integrado técnicas de planificación digital y guías quirúrgicas para mejorar la predictibilidad en la regeneración ósea.
En nuestra clínica, aplicamos las técnicas más avanzadas en regeneración ósea y contamos con un equipo multidisciplinario altamente capacitado en implantología y cirugía maxilofacial.
Si necesitas una reconstrucción ósea para colocarte implantes dentales, agenda una consulta con nuestros especialistas. Evaluaremos tu caso y diseñaremos un plan de tratamiento personalizado.
El enfoque es siempre personalizado. Según el diagnóstico, se puede recomendar fisioterapia especializada, terapia miofuncional, uso de férulas, medicamentos (como antiinflamatorios o relajantes musculares), apoyo psicológico o incluso intervención odontológica o maxilofacial. También se trabajan hábitos como la postura, el sueño o la alimentación.
Analizamos la movilidad de la mandíbula, la presencia de dolor o ruidos articulares al abrir o cerrar la boca, la tensión muscular en cuello y cara, y signos de sobrecarga o disfunción. Esta información es clave para identificar el origen del dolor y definir el tratamiento más adecuado.
En Maxiloteam realizamos una evaluación completa que incluye historia clínica, exploración funcional de la mandíbula, cuello y músculos faciales, y pruebas de imagen como resonancia magnética o tomografía si se sospecha un origen articular o neurológico. También trabajamos de forma interdisciplinaria con especialistas en odontología, neurología o psicología si el caso lo requiere.
El estrés es un factor muy común. Puede generar tensión muscular, bruxismo (rechinar los dientes), trastornos del sueño y posturas que sobrecargan la zona mandibular. En casos de dolor crónico, el abordaje suele incluir apoyo psicológico y estrategias de manejo del estrés como parte integral del tratamiento.
No. Aunque las infecciones dentales y los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM) son causas frecuentes, el dolor orofacial también puede originarse por contracturas musculares, migrañas, estrés, trastornos neurológicos o incluso por hábitos posturales. Cada caso debe evaluarse de forma individual.
Debes consultar a un especialista si el dolor facial o mandibular es persistente, no mejora con analgésicos, o interfiere con actividades cotidianas como hablar, comer o dormir. También si sientes rigidez, chasquidos al mover la mandíbula o si el dolor se irradia hacia el oído, ojo o cuello.