La ortodoncia convencional es el tratamiento más tradicional y ampliamente utilizado para corregir problemas de alineación dental y oclusión. Se basa en el uso de brackets adheridos a los dientes, que se conectan mediante un arco metálico. Estos elementos aplican fuerzas controladas que permiten mover los dientes progresivamente hacia su posición ideal.
Existen distintos tipos de brackets, desde los metálicos clásicos hasta opciones más estéticas como los brackets cerámicos, que se mimetizan con el color del diente. Ambos ofrecen resultados altamente efectivos, y su elección dependerá de las preferencias del paciente y las recomendaciones del especialista.
Este tipo de ortodoncia está indicada para tratar una gran variedad de alteraciones dentales, como:
El tratamiento suele durar entre 12 y 30 meses, dependiendo de la complejidad del caso, el tipo de maloclusión y el grado de colaboración del paciente con las indicaciones clínicas. Requiere controles periódicos (generalmente mensuales), donde se ajustan los arcos y se monitorea el avance del tratamiento.
A pesar de ser visible, la ortodoncia convencional sigue siendo una de las alternativas más fiables, eficaces y accesibles. Es ideal tanto para niños como adultos que buscan mejorar su salud bucal, estética dental y función masticatoria.
Es común experimentar molestias leves o sensibilidad los primeros días después de colocar los brackets o tras los ajustes mensuales. Esta incomodidad suele durar entre uno y tres días, y se puede aliviar con analgésicos indicados por el especialista. Con el tiempo, la mayoría de los pacientes se adapta bien al tratamiento.
Es fundamental mantener una higiene oral muy rigurosa, ya que los brackets pueden retener más placa y restos de comida. Se recomienda el uso de cepillos interproximales, irrigadores bucales y colutorios específicos, además de evitar alimentos duros o pegajosos que puedan dañar los brackets.
Si se despega un bracket o se rompe el arco, lo ideal es contactar con la clínica lo antes posible para agendar una cita. No siempre es una urgencia inmediata, pero dejarlo sin reparar puede causar molestias o retrasar el tratamiento. En MaxiloTeam contamos con atención especializada para resolver este tipo de incidencias de forma rápida y eficaz.
Durante el tratamiento con brackets es importante mantener una higiene oral rigurosa, ya que los aparatos dificultan la limpieza y pueden favorecer la acumulación de placa. Se recomienda cepillarse después de cada comida, usar cepillos interdentales, hilo dental especial para ortodoncia y enjuagues antibacterianos. Además, conviene evitar alimentos duros, pegajosos o muy crujientes que puedan despegar los brackets o doblar los arcos.