Cuando la artrocentesis no logra el resultado deseado o existen indicaciones clínicas de mayor complejidad, la artroscopia de la ATM se presenta como el siguiente paso de mínima invasión. Este procedimiento ambulatorio permite visión directa del compartimento superior y tratamiento preciso de las lesiones, sin necesidad de cirugía abierta.

Indicaciones

Se aconseja cuando un bloqueo mandibular agudo o disfunciones internas persistentes de la ATM no responden a un tratamiento conservador.

Procedimiento

La artrocentesis consiste en lavar la articulación con solución salina —en ocasiones enriquecida con anestésicos o ácido hialurónico— para eliminar mediadores inflamatorios, reducir la fricción interna y, mediante la presión del líquido, distender la cápsula articular, aumentando el espacio entre cóndilo y fosa y favoreciendo la movilidad de las estructuras. A diferencia de la cirugía abierta, se realiza con agujas muy finas, sin visión directa y bajo anestesia local (o sedación opcional), como procedimiento ambulatorio.

Modalidades

Lisis y lavado artroscópicos (ALL)

Técnica básica similar a la artrocentesis, pero bajo control visual. Se infunde solución salina a presión moderada y se drena por la segunda cánula. Con movimientos de barrido del artroscopio se rompen adherencias leves y se eliminan fragmentos patológicos, mejorando inmediatamente la lubricación y la movilidad del disco.

Artroscopia operativa (OA)

Modalidad avanzada con cánulas adicionales que permiten introducir instrumentos quirúrgicos finos para:

  1. Liberar el disco anclado mediante miotomía del pterigoideo lateral.
  2. Coagular zonas de sinovitis o fibrilación con radiofrecuencias
  3. Fijar el disco con suturas o tornillos reabsorbibles.
    Extraer cuerpos libres o membranas inflamatorias.

Al finalizar, se infiltra ácido hialurónico o PRF (fibrina rica en factores de crecimiento) bajo visión directa para potenciar la regeneración de los tejidos.

Resumen de resultados

En general, la artroscopia de la ATM no solo consiste en limpiar e infiltrar, sino que también permite manipular y reparar tejidos patológicos con gran precisión. Esto suele traducirse en un mayor aumento de la apertura bucal y un mejor control de los síntomas en casos complejos, especialmente cuando la artrocentesis no ha sido suficiente.

Cuidados postprocedimiento

Tras la artroscopia, la recuperación también suele ser rápida, pero requiere cuidados en casa: reposo mandibular con cabeza elevada y frío local 48 h; dieta blanda 1–2 semanas; ejercicios suaves de apertura (10–20 repeticiones, 3 veces al día) iniciados a las 24–72 h; medicación con analgésicos, antiinflamatorios y, si procede, relajantes musculares; y revisión médica a las 2–3 semanas para valorar la evolución.

Preguntas Frecuentes

¿Es necesario operar siempre que hay un problema en la articulación temporomandibular?

No. En la mayoría de los casos se opta por tratamientos conservadores, como férulas, fisioterapia o medicación. Solo si estos no funcionan, se consideran técnicas mínimamente invasivas como infiltraciones o artroscopia, y muy pocas veces se recurre a cirugía mayor.

¿Qué relación tiene el estrés con los trastornos de la ATM?

 El estrés puede provocar tensión muscular en la zona mandibular y favorecer hábitos como el bruxismo (apretar o rechinar los dientes), lo que sobrecarga la articulación y agrava los síntomas. Por eso, en MaxiloTeam se contempla también el control del estrés como parte del tratamiento integral.

¿Qué ventajas tienen las técnicas mínimamente invasivas para tratar la ATM?

Estas técnicas, como la artrocentesis o las infiltraciones, son poco agresivas, permiten una recuperación más rápida, alivian el dolor, mejoran la movilidad y en muchos casos evitan la necesidad de intervenciones quirúrgicas mayores.

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