La articulación temporomandibular (ATM) puede verse afectada por trastornos internos —desplazamiento del disco, bloqueo mandibular, artritis, etc.— que causan dolor y limitan la apertura bucal. En primera instancia se aplican terapias conservadoras (fisioterapia, férulas o medicación) para aliviar los síntomas, pero cuando estas medidas no consiguen desbloquear la mandíbula o mitigar el dolor de forma sostenida, la artrocentesis emerge como el primer escalón quirúrgico dentro de los tratamientos mínimamente invasivos.
Se aconseja cuando un bloqueo mandibular agudo o disfunciones internas persistentes de la ATM no responden a un tratamiento conservador.
La artrocentesis consiste en lavar la articulación con solución salina —en ocasiones enriquecida con anestésicos o ácido hialurónico— para eliminar mediadores inflamatorios, reducir la fricción interna y, mediante la presión del líquido, distender la cápsula articular, aumentando el espacio entre cóndilo y fosa y favoreciendo la movilidad de las estructuras. A diferencia de la cirugía abierta, se realiza con agujas muy finas, sin visión directa y bajo anestesia local (o sedación opcional), como procedimiento ambulatorio.
Tras antisepsia y anestesia local, marcamos dos puntos en la piel —uno anterior y otro posterior al cóndilo— e insertamos dos agujas finas en el compartimento superior. La primera inyecta 50–100 ml de suero; la segunda drena el líquido. Mediante ciclos de inyección–extracción se rompen adherencias leves y se libera el disco anclado. Opcionalmente, añadimos anestésico o ácido hialurónico al suero para mejorar la analgesia y la lubricación.
Con guía ecográfica intraoperatoria situamos la aguja de salida bajo el disco mientras la de entrada permanece supradiscal. Este doble abordaje limpia zonas inaccesibles y trata adherencias densas. Al finalizar, infiltramos PRF (fibrina rica en factores de crecimiento) o ácido hialurónico en ambos compartimentos para reforzar la regeneración. En nuestro centro, pioneros en España en este abordaje guiado por ecografía, garantizamos la máxima precisión y ofrecemos tratamientos de medicina regenerativa adaptados a cada paciente. Estudios recientes indican que realizar artrocentesis e infiltraciones en los compartimentos supradiscal e infradiscal mejora los resultados, al combinar la eficacia del lavado supradiscal con la limpieza profunda del espacio infradiscal.
En general, la artrocentesis es un procedimiento rápido, ambulatorio y seguro, que no deja cicatrices y se realiza con anestesia local (o sedación si el paciente lo solicita). Estudios clínicos muestran que mejora la función mandibular y reduce el dolor en alrededor del 80 % de los casos, especialmente tras sesiones repetidas. Tras el procedimiento, el paciente suele notar alivio del dolor en 24–48 h y una ligera mejoría en la apertura bucal; a menudo se asocia la inyección de ácido hialurónico o PRF para potenciar el beneficio terapéutico y prolongar la regeneración tisular.
Tras la artrocentesis, la recuperación suele ser rápida, pero requiere algunos cuidados en casa:
No. En la mayoría de los casos se opta por tratamientos conservadores, como férulas, fisioterapia o medicación. Solo si estos no funcionan, se consideran técnicas mínimamente invasivas como infiltraciones o artroscopia, y muy pocas veces se recurre a cirugía mayor.
El estrés puede provocar tensión muscular en la zona mandibular y favorecer hábitos como el bruxismo (apretar o rechinar los dientes), lo que sobrecarga la articulación y agrava los síntomas. Por eso, en MaxiloTeam se contempla también el control del estrés como parte del tratamiento integral.
Estas técnicas, como la artrocentesis o las infiltraciones, son poco agresivas, permiten una recuperación más rápida, alivian el dolor, mejoran la movilidad y en muchos casos evitan la necesidad de intervenciones quirúrgicas mayores.