La articulación temporomandibular (ATM) puede verse afectada por trastornos internos —desplazamiento del disco, bloqueo mandibular, artritis, etc.— que causan dolor y limitan la apertura bucal. En primera instancia se aplican terapias conservadoras (fisioterapia, férulas o medicación) para aliviar los síntomas, pero cuando estas medidas no consiguen desbloquear la mandíbula o mitigar el dolor de forma sostenida, la artrocentesis emerge como el primer escalón quirúrgico dentro de los tratamientos mínimamente invasivos.

Indicaciones

Se aconseja cuando un bloqueo mandibular agudo o disfunciones internas persistentes de la ATM no responden a un tratamiento conservador.

Procedimiento

La artrocentesis consiste en lavar la articulación con solución salina —en ocasiones enriquecida con anestésicos o ácido hialurónico— para eliminar mediadores inflamatorios, reducir la fricción interna y, mediante la presión del líquido, distender la cápsula articular, aumentando el espacio entre cóndilo y fosa y favoreciendo la movilidad de las estructuras. A diferencia de la cirugía abierta, se realiza con agujas muy finas, sin visión directa y bajo anestesia local (o sedación opcional), como procedimiento ambulatorio.

Técnicas

Espacio supradiscal (Nitzan, 1991)

Tras antisepsia y anestesia local, marcamos dos puntos en la piel —uno anterior y otro posterior al cóndilo— e insertamos dos agujas finas en el compartimento superior. La primera inyecta 50–100 ml de suero; la segunda drena el líquido. Mediante ciclos de inyección–extracción se rompen adherencias leves y se libera el disco anclado. Opcionalmente, añadimos anestésico o ácido hialurónico al suero para mejorar la analgesia y la lubricación.

Espacio infradiscal (abordaje combinado)

Con guía ecográfica intraoperatoria situamos la aguja de salida bajo el disco mientras la de entrada permanece supradiscal. Este doble abordaje limpia zonas inaccesibles y trata adherencias densas. Al finalizar, infiltramos PRF (fibrina rica en factores de crecimiento) o ácido hialurónico en ambos compartimentos para reforzar la regeneración. En nuestro centro, pioneros en España en este abordaje guiado por ecografía, garantizamos la máxima precisión y ofrecemos tratamientos de medicina regenerativa adaptados a cada paciente. Estudios recientes indican que realizar artrocentesis e infiltraciones en los compartimentos supradiscal e infradiscal mejora los resultados, al combinar la eficacia del lavado supradiscal con la limpieza profunda del espacio infradiscal.

Resultados y ventajas

En general, la artrocentesis es un procedimiento rápido, ambulatorio y seguro, que no deja cicatrices y se realiza con anestesia local (o sedación si el paciente lo solicita). Estudios clínicos muestran que mejora la función mandibular y reduce el dolor en alrededor del 80 % de los casos, especialmente tras sesiones repetidas. Tras el procedimiento, el paciente suele notar alivio del dolor en 24–48 h y una ligera mejoría en la apertura bucal; a menudo se asocia la inyección de ácido hialurónico o PRF para potenciar el beneficio terapéutico y prolongar la regeneración tisular.

Tras la artrocentesis, la recuperación suele ser rápida, pero requiere algunos cuidados en casa:

  • Dieta y reposo mandibular: descansar con la cabeza elevada y aplicar frío local durante las primeras 48 h; luego seguir dieta blanda (sin masticar alimentos duros o pegajosos) durante 1–2 semanas para evitar tensión excesiva en la ATM.

  • Ejercicios de apertura: iniciar desde el mismo día o al tercer día: abrir la boca hasta sentir cierta resistencia, mantener unos segundos y repetir 10–20 veces, tres veces al día. Si aparece molestia, tomar un analgésico 1 h antes para facilitar el estiramiento.

  • Medicación: el médico prescribirá analgésicos y antiinflamatorios; en caso de espasmo, añadir relajantes musculares según indicación.

  • Seguimiento médico: cita de revisión a las 2–3 semanas para evaluar evolución y planificar posibles sesiones adicionales.

Preguntas Frecuentes

¿Es necesario operar siempre que hay un problema en la articulación temporomandibular?

No. En la mayoría de los casos se opta por tratamientos conservadores, como férulas, fisioterapia o medicación. Solo si estos no funcionan, se consideran técnicas mínimamente invasivas como infiltraciones o artroscopia, y muy pocas veces se recurre a cirugía mayor.

¿Qué relación tiene el estrés con los trastornos de la ATM?

 El estrés puede provocar tensión muscular en la zona mandibular y favorecer hábitos como el bruxismo (apretar o rechinar los dientes), lo que sobrecarga la articulación y agrava los síntomas. Por eso, en MaxiloTeam se contempla también el control del estrés como parte del tratamiento integral.

¿Qué ventajas tienen las técnicas mínimamente invasivas para tratar la ATM?

Estas técnicas, como la artrocentesis o las infiltraciones, son poco agresivas, permiten una recuperación más rápida, alivian el dolor, mejoran la movilidad y en muchos casos evitan la necesidad de intervenciones quirúrgicas mayores.

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